Las abejas imprescindibles para la humanidad

 las Abejas

¿Por qué son imprescindibles las abejas?

En Knowi nos explican por qué es tan importante cuidar de nuestras abejas y aprovechan para hacer un repaso de aquellas cintas que les han dado la mala fama que tienen y otras en las que se explica la gran tarea que realizan.

Hace unos 20 años un grupo de agricultores franceses llamó la atención por primera vez sobre un extraño fenómeno: el despoblamiento de las colmenas a causa de la desaparición de las abejas, de cuya polinización depende gran parte de la producción mundial de alimentos, ya que las flores y las abejas han evolucionado codo con codo durante millones de años y sin la ayuda de las abejas no todos los cultivos desaparecerían, porque los hay que se pueden gestionar de otras formas (autopolinización y polinización por pájaros, entre ellas), pero todas las fuentes coinciden en que la pérdida de diversidad y de calidad alimentaria sería tremenda.

Esta despoblación no sólo ocurría en Francia, el fenómeno era global, al menos en los países con una agricultura muy desarrollada, pero no se sabe a qué se debe. ¿Se debe la muerte de las abejas a los monocultivos o al calentamiento global? ¿Virus, bacterias, hongos, parásitos? Aunque parece haber tantas opiniones como expertos en el campo, es posible que todos tengan parte de razón.

Entretanto, el fenómeno no ha hecho más que agravarse. 

El Laboratorio de Referencia de la UE para la Salud de las Abejas, publicó en abril los resultados del primer programa de vigilancia sobre el despoblamiento de las colmenas en 17 países europeos.

Los datos, que se tomaron en más de 30.000 colmenas durante 2012 y 2013 y examinaron las prácticas agrícolas y los agentes patógenos más dañinos, muestran unos índices de mortalidad invernal muy variables entre países (la horquilla cubre del 3,5% al 33,6%).

En general, la situación es más leve en España y otros países mediterráneos (por debajo del 10%) que en el norte del continente (por encima del 20%).

El sector avícola español no está de acuerdo con estos datos y denuncia que la mortandad de abejas en España oscila entre el 20% y el 40%. 

Una catástrofe ecológica y económica.

Greenpeace alerta que el 70% de los cultivos españoles para consumo humano están en peligro por el declive de abejas y otros insectos polinizadores. Así, podrían desaparecer kiwis, calabazas, melones, sandías, calabacines, manzanas, melocotones o almendras.

La imagen de las abejas

Y a pesar de la importancia que tienen las abejas para nuestra economía y para nuestra vida y nuestro medio ambiente, estos insectos están asociados con una imagen agresiva y peligrosa que hace que las temamos y atentemos contra su vida en ocasiones. Esta imagen se puede deber entre otras cosas a las películas que han protagonizado.

El mundo del Séptimo Arte, señalan desde el blog Redrum ha hecho protagonista a la abeja en documentales y en todo tipo de películas, tanto de animación como de imagen real.

Si uno quiere ponerse al día y entender a la perfección la trascendencia de este insecto, una buena opción es sentarse delante del televisor y disfrutar de uno de los mejores documentales que se han realizado sobre este tema: ‘Mucho más que miel’ (More than honey, 2012).

El trabajo del director suizo Markus Imhoof es meticuloso, extraordinariamente documentado y con la peculiaridad de sus geniales primerísimos planos, toda una ventaja para disfrutar de la narración con toda la sensibilidad de un guión muy interesante y de unas imágenes asombrosas.

Por otro lado, el cine se ha hecho eco de maneras muy diferentes de la perspicacia que parecen poseer las abejas, un insecto apasionante que aparece en películas como ‘El Apicultor’ (O Melissokomos, 1986), ‘La vida secreta de las abejas’ (The secret life of bees, 2009) o ‘El espíritu de la colmena’ (1973), sobre la que hacemos hincapié por tratarse de un clásico del cine patrio al que su director, Victor Erice, consiguió darle una fenomenal ambientación enfatizando a la vez la belleza del delicado trabajo de apicultor. Mención especial merece también el trabajo de la actriz Ana Torrent y la Concha de Oro en San Sebastián que finalmente ganó la película de Erice.

¿Quién no se emocionó cuando Macaulay Culkin fallecía a causa de la picadura de una abeja, a las que era alérgico, en aquella tierna película que protagonizó junto a Anna Chlumsky? Tras ver ‘Mi Chica’ (My Girl, 1991), dirigida por Howard Zieff, muchos de los padres se plantearon el peligro (algo exagerado) de que sus críos tuviesen un encontronazo con una colmena, un panel o, tan solo, con una inofensiva abeja solitaria.

La animación tanto tradicional como digital tampoco ha olvidado lo apasionante de la vida de las abejas y ha visto en ellas el potencial suficiente como para darles protagonismo en la televisión,con el caso de ‘La Abeja Maya’ (Mitsubachi Maya no boken, 1975) y en el cine, gracias a la película ‘Bee Movie’ (2007). En el primer caso, la serie japonesa, basada en el libro del escritor alemán Waldemar Bonsels, caló profundamente en nuestros infantiles (y no tanto) corazones, logrando conquistarnos gracias a la simpatía de Maya y sus compañeros de aventuras.

Por su parte, el filme de Dreamworks, utilizaba el universo de las abejas para, tomándose unas cuantas licencias algo alejadas de la realidad de estos insectos, ofrecernos un entretenido y palomitero espectáculo cuyo mayor logro se encontraba en su factura técnica.

Sin embargo, uno de los frentes cinematográficos en los que las abejas se han visto más involucradas, no siempre justamente, ha sido el género de terror. 

Sus apariciones estelares como asesinas despiadadas han sido muchas, destacando en esa variopinta lista de filmes algunos como ‘Abejas asesinas’ (Flying Virus, 2001) ‘Stung’ (2015), ‘El enjambre’ (The Swarm, 1978) o ‘The Bees’ (1978).

El gran problema de estos largometrajes radica en la calidad de sus guiones que, en la mayoría de los títulos, resultan de dudosa calidad.

Tampoco acompañan los medios técnicos utilizados para hacer realidad el horror del ataque de un enjambre rabioso o de alguna abeja suelta haciendo justicia entre humanos desesperados.

Un despropósito, vamos.

Lo que no será un despropósito será cuidarlas. Concienciarse de su importancia. Veremos si más adelante el planeta se ha dado cuenta de lo cruciales que son.

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